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Causas del calentamiento global: cómo saben los científicos que los humanos son responsables

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Las organizaciones científicas más respetadas del mundo comparten la conclusión de que los humanos son la causa del calentamiento global

Es probable que hayas escuchado sobre el calentamiento global en las noticias, en la escuela o por un amigo. Entonces, probablemente tengas preguntas como: ¿cuáles son las causas del calentamiento global?, ¿qué papel juegan los humanos en ese fenómeno? y ¿cuál es la ciencia detrás del mismo?

Según investigaciones ampliamente citadas, más del 97% de los científicos del clima están de acuerdo en que el planeta se ha estado calentando durante las últimas décadas y que este calentamiento es el resultado abrumador de las actividades humanas.

La conclusión de que los humanos son los responsables del calentamiento global también es compartida por la organización científica más respetada de los EE.UU., Las Academias Nacionales de Ciencias, así como por organizaciones homólogas en todo el mundo. Las Academias Nacionales de Ciencias, en una actualización de 2020 de su informe «Evidencias y causas del cambio climático», concluyó que «las causas naturales por sí solas son inadecuadas para explicar los cambios climáticos observados recientemente». Agregó que «solo cuando los modelos incluyen influencias humanas en la composición de la atmósfera, los cambios de temperatura resultantes son consistentes con los cambios observados». Esas conclusiones se fortalecen porque se basan en temperaturas globales observadas y no simplemente en modelos.

Para descubrir las causas detrás del aumento de las temperaturas globales, los científicos comienzan con lo que se sabe: según la evidencia científica, el planeta se está calentando y, se sabe desde hace mucho tiempo, que son los gases de efecto invernadero los que calientan la atmósfera de la Tierra. También se sabe que los humanos emiten grandes cantidades de esos mismos gases que atrapan el calor, incluido el dióxido de carbono, al quemar combustibles fósiles y liberar las emisiones resultantes a la atmósfera.

Para explicar cómo gases como el dióxido de carbono están calentando el planeta, los científicos del clima y los comunicadores suelen utilizar las sábanas como metáfora. A medida que los humanos queman combustibles fósiles, las emisiones que atrapan el calor se acumulan en la atmósfera. Agregar más de estos gases a la atmósfera del planeta es como agregar capas de sábanas sobre una cama.

Cómo saben los científicos que la Tierra se está calentando

El modelador climático Tom Knutson, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, explica que los científicos pueden ver que el planeta se está calentando al observar los datos de temperatura de la superficie y de los satélites a lo largo del tiempo.

En la parte continental de EE.UU., por ejemplo, la temperatura media anual aumentó 1,8 grados Fahrenheit entre 1901 y 2016. La mayor parte de ese aumento ha ocurrido desde 1986. A nivel mundial, las temperaturas han aumentado al mismo ritmo.

Global temperatures graphic

Los datos de temperatura de la superficie están disponibles en los EE.UU. desde 1885 gracias a un observatorio fundado en una colina a las afueras de Boston.

Los datos de temperatura satelital, que documentan la temperatura de la atmósfera terrestre, están disponibles desde finales de la década de 1970 en adelante.

Los científicos también recopilan registros del paleoclima, que brindan pistas sobre cómo era el clima del mundo antes de que comenzaran los registros humanos. Estas pistas se almacenan en anillos de árboles, glaciares, corales y sedimentos de océanos y lagos. Por ejemplo, al analizar las partículas de polvo y las burbujas de aire almacenadas en los núcleos de hielo glacial, los científicos pueden crear una imagen de cómo era el clima en el pasado. Para los EE.UU., los datos del paleoclima han demostrado que las décadas más recientes son las más cálidas de los últimos 1500 años.

Los científicos saben que existen gases que atrapan el calor en la atmósfera

Los gases que atrapan el calor en la atmósfera de la Tierra evitan que parte de la energía, o calor, se escape al espacio. Ese ventajoso efecto “invernadero” es lo que hace que la Tierra sea habitable para los humanos y para toda la vida del planeta.

Los científicos comenzaron a darse cuenta de que ciertos gases podrían atrapar el calor, por primera vez, en la década de 1820, con la teoría que la atmósfera retenía el calor y mantenía caliente el planeta. En 1856, la científica estadounidense Eunice Foote publicó los resultados de un experimento que describía cómo el dióxido de carbono atrapaba el calor del sol. Tres años más tarde, el científico irlandés John Tyndall descubrió que ciertos gases, incluido el dióxido de carbono, pueden retener y transferir calor.

A fines del siglo XIX, el científico sueco Svante August Arrhenius sugirió que la quema de combustibles fósiles podría convertirse en una gran fuente de emisiones de dióxido de carbono. En su trabajo posterior, estudió el efecto que tendría el aumento del dióxido de carbono atmosférico en el clima global. Llegó a la conclusión de que la temperatura se elevaría.

Sin estos gases de efecto invernadero, la temperatura promedio de la Tierra estaría por debajo del punto de congelación. Pero a medida que las personas han agregado más gases que atrapan el calor a la atmósfera, el planeta se ha calentado más de lo que podría hacerlo naturalmente. Y a medida que aumentan los niveles de dióxido de carbono y otros gases, aumentan las temperaturas globales promedio.

Los científicos saben que hay más gases que atrapan el calor en la atmósfera

Desde 1958, los investigadores del Observatorio Mauna Loa, en la isla de Hawái, han estado registrando la cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera. Charles Keeling de la Institución Scripps de Oceanografía, en California, dirigió este trabajo,  al registro diario de dióxido de carbono global se le conoce como la Curva de Keeling.

Además del dióxido de carbono, también han aumentado las concentraciones atmosféricas de los gases que atrapan el calor, el óxido nitroso y el metano.

“Estamos alcanzando niveles que nunca habíamos visto en casi un millón de años”, señala Ilissa Ocko, científica climática del Environmental Defense Fund, una organización de defensa del medio ambiente sin fines de lucro.

Greenhouse gases graphic

Los científicos saben que los humanos liberan los gases que atrapan el calor

La quema humana de carbón, gas natural y petróleo para el transporte y la electricidad ha provocado la liberación de gases que atrapan el calor. Los procesos industriales y la agricultura también emiten gases que tienen ese efecto. 

El dióxido de carbono, muy importante señalar que tiene una vida útil muy larga en la atmósfera, es el principal gas que preocupa a la comunidad científica y comprende la mayoría de las emisiones globales. Desde 1970, las emisiones de dióxido de carbono han aumentado en un 90 %.

“Este aumento en las concentraciones atmosféricas de CO2 no tiene precedentes”, dice Knutson.

Emissions from fossil fuels graphic

La comunidad científica también ha encontrado una prueba irrefutable sobre un vínculo entre las actividades humanas y el aumento de las emisiones de dióxido de carbono. El miembro de la Academia Nacional de Ciencias y geólogo Richard Alley de la Universidad Estatal de Pensilvania, en un breve video, explica que los isótopos de carbono muestran que las emisiones humanas son la fuente.

“Somos nosotros”, concluye Alley.

El Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el grupo de las Naciones Unidas encargado de analizar la investigación sobre el cambio climático, en su Informe Especial de 2018, confirmó esa opinión y dijo que “el calentamiento del sistema climático es inequívoco”.

Además, según el informe, es «muy probable que las actividades humanas hayan sido la causa principal del calentamiento observado desde mediados del siglo XX». Esa terminología «extremadamente probable» cuidadosamente elegida indica el nivel más alto de confianza científica de los revisores en sus hallazgos.

Ocko, del Environmental Defense Fund, encuentra que estos hallazgos son tranquilizadores.

“Estaría mucho más asustada si esto fuera completamente natural, que fuera el sol el que estuviera creciendo, o se estuviera acercando a la Tierra, y tuviéramos que recurrir a escenarios de películas locas y taquilleras para salvarnos”, dijo. “Sí, es muy difícil de abordar, pero al menos sabemos cómo hacerlo. Es bueno que sepamos que son humanos, porque eso significa que sabemos cómo solucionarlo”.

Este artículo fue escrito por Samantha Harrington y publicado originalmente en Yale Climate Connections.
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