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Las comunidades de color no tienen acceso equitativo a Paxlovid

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Paxlovid, el antiviral aprobado por la FDA que ha demostrado reducir la hospitalización y la muerte por COVID-19, actualmente es gratuito para todas las personas, pero las comunidades afroamericanas y latinas no lo están accediendo tanto como podrían. La desigualdad en su prescripción y las ideas erróneas sobre el costo son sólo parte de la inequidad sistémica que impide que las personas lo obtengan.  

Public Good News habló con Cecilia Calabria, directora de salud y bienestar, y con Dulce De La Rosa, especialista de relaciones comunitarias, de la organización comunitaria COPAL (Comunidades Organizadas de Poder y Acción Latina, en español) de Minnesota. Juntas, explicaron las barreras a las que se enfrenta su comunidad para acceder a los tratamientos de COVID-19 y cómo COPAL anima a las personas a convertirse en sus mejores defensores. 

PGN: Public Good News recientemente informó que Paxlovid obtuvo plena aprobación de la FDA como tratamiento para el COVID-19 de leve a moderado en adultos de alto riesgo. Sin embargo, los estudios muestran que los pacientes de COVID-19 afroamericanos y latinos reciben la píldora antiviral en una frecuencia del 36 por ciento y 30 por ciento (respectivamente) menor que los pacientes blancos y no latinos. ¿Podría compartir sus reflexiones al respecto en base al trabajo que realiza en su comunidad? 

Cecilia Calabria: No es una sorpresa. Conocemos las inequidades que experimenta la comunidad latina. Con respecto a Paxlovid, la verdad es que lo que hemos visto durante la pandemia, trabajando con las personas y hablando sobre el COVID, es que, en nuestra comunidad, muchas personas no se sienten cómodas acudiendo a los centros de salud o al médico. 

Hay varios factores del por qué. Principalmente, no tienen acceso real a un seguro médico y existe la incertidumbre de no saber si van a poder pagarlo. ¿Cuánto vas a deber? Eso es algo importante, ¿no? De ahí surgen muchas inseguridades. Nuestra comunidad no tiene acceso a la atención preventiva para la salud. 

Durante los primeros meses de COVID, cuando las personas realmente se enfermaban, era necesario que alguien estuviera gravemente enfermo y tuviera alguna urgencia para acudir al médico. Así que, aunque no estemos en la misma fase de la pandemia, esa indecisión continúa presente en nuestras comunidades. Cuando una persona se enferma y sus síntomas son leves, lo más probable es que no vaya al médico. O que no tengan un médico. 

Obviamente, es increíble que tengamos un tratamiento. El tratamiento funciona cuando los síntomas de la persona apenas están apareciendo, ¿correcto? Aquí, en Minnesota, tenemos algunos centros de “prueba para el tratamiento” en los que un paciente puede someterse a la prueba y si da positivo y cumple ciertos requisitos, puede acceder al tratamiento. Pero en realidad, nuestra comunidad no utiliza esos sitios. No hay confianza para eso. 

Dulce De La Rosa: Una de las grandes barreras es el temor. Cuando me acerco a las personas para hablarles de los recursos que tenemos, y les pregunto si quieren compartir su nombre y número de teléfono para que podamos ponerles en contacto con los servicios, me dicen, desgraciadamente con temor: “No tengo seguro. ¿Para qué van a utilizar mis datos? ¿Quién tendrá acceso a mis datos?”.  

Es doloroso escuchar esto de nuestra comunidad, porque por ese temor muchas veces empeora la salud de nuestra comunidad. 

C.C.: También me gustaría añadir que no hablar inglés o hablar un idioma diferente también son barreras. En realidad, mantener ciertas conversaciones sobre temas de salud difíciles por teléfono, con un intermediario que traduce, no es fácil. No es fácil cuando hablas el mismo idioma que el médico, imagínate cuando hablas un idioma diferente y tienes toda esta mediación. 

D.D.L.R.: Quiero contarte sobre una conversación que tuve con una persona mayor. Este señor sufre de muchos dolores y tiene dificultad para caminar. Le pregunté si había ido al médico recientemente y me dijo: “No, mija han pasado muchos años”. Así que le pregunté: “¿Por qué no va? ¿Por qué no agenda un chequeo físico?”. Y me dice que ahora, con los dispositivos [electrónicos] eso es menos probable. Me dijo: “Lo intenté y me dijeron que debía pedir cita por internet”. Así que ahora tener que agendar una cita por vía electrónica es una barrera muy grande porque muchas personas ni siquiera saben leer.  

PGN: El programa de navegadores de salud de COPAL Minnesota ayuda a las personas de su comunidad que tienen preguntas sobre el COVID-19, el acceso a la atención médica o cuestiones generales sobre su salud. ¿Qué consejos para abogar por sí mismos proporciona a las personas que se enfrentan a estas barreras o que se preparan para una visita al médico? 

D.D.L.R.: Conocemos nuestro cuerpo. Nadie nos conoce mejor que nosotros mismos. Un consejo que nos dio un médico hace algún tiempo es que escribamos nuestras preguntas. Muchas veces, cuando estamos en la consulta, el médico nos pregunta si tenemos alguna duda y nos quedamos en blanco. A menudo, debido a los nervios, o porque estamos utilizando un intérprete, o por diversas razones, se nos van esas preguntas. Así que, con el tiempo, llegamos a conocer nuestro cuerpo, nuestras dificultades, y debemos abogar por nosotros mismos. 

C.C.: También es importante saber cuáles son nuestros derechos como pacientes. Siempre le digo a la gente: “Usted tiene derecho a preguntar”. En otras palabras, pida un intérprete. Sin duda tiene derecho a pedir un intérprete, y deben proporcionarlo. Y deben esperar a que el intérprete esté presente para atenderle. 

También tiene derecho a una asistencia financiera. Es algo que los hospitales, las clínicas y los centros deberían ofrecer. Deberían hacerlo más transparente, más disponible, y no esperar a que usted lo pida. Pero por eso siempre digo: “Usted tiene el derecho a preguntar. Y no debe avergonzarse por ello”.  

PGN: ¿Puede contarnos algo más sobre ese proceso? ¿Qué significa conocerse a sí mismo lo suficiente como para estar preparado y participar en el cuidado de su salud?  

C.C.: Tenemos que escuchar al médico y tomar medidas para poner de nuestra parte. Pero también se trata de entender que si siento que el médico no me está entendiendo, de pronto tengo que buscar una segunda opinión, ¿no? Es como si nos pusiéramos en una posición de mayor control y autoridad sobre nuestro cuerpo.  

Si los médicos están apurados y parece que no tienen tiempo, seguimos teniendo derecho a preguntar: “Mire, no entiendo qué se supone que tengo que hacer con este medicamento”, o “No entiendo lo que me está diciendo realmente”, o “¿Qué va a pasar?”. 

D.D.L.R.: Absolutamente, Cecilia, estoy de acuerdo. Y también, estamos hablando de nosotros mismos, pero muchas veces, cuando llevamos a nuestros hijos a revisiones físicas, a veces los niños no responden a las preguntas.  

Es importante enseñarles a explicar cómo se sienten. Una vez que el niño sabe hablar, debemos enseñarle a expresarse y a abogar por sí mismo. Así que, no sólo nosotros como adultos, sino también, creo que si educamos a las próximas generaciones para que aboguen por sí mismas, en el futuro tendremos personas que sabrán defender sus derechos, que sabrán navegar por los sistemas y exigir lo que merecen. 

This article first appeared on Public Good News and is republished here under a Creative Commons license.

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