Basura en el mar, bolsas plásticas, latas de aluminio, desechos inorgánicos en general.

Marcela Gutiérrez Graudins, fundadora de Azul: ‘El mar es la alcantarilla del plástico del planeta’

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En su declaración de principios Azul plantea que es una organización de justicia ambiental que trabaja con la comunidad latina en la conservación de costas y océanos. Conversamos con su directora y fundadora Marcela Gutiérrez Graudins como parte del esfuerzo de la Red Hispana por crear alianzas con organizaciones dedicadas a proteger el medio ambiente. Esta es la entrevista.

Marcela Gutiérrez Graudins llegó al tema de protección de los océanos casi por casualidad. Estaba muy lejos de pensar que en algún momento iniciaría una organización como Azul, que se involucraría en la lucha por proteger los mares y mucho menos que dedicaría parte de su vida a esta causa.

Originaria de Playas de Tijuana, una zona que ha padecido problemas de contaminación marítima que durante décasas ha provocado roces entre México y Estados Unidos, Gutiérrez Graudins estudió negocios internacionales y lo único con lo que soñaba era viajar por el mundo, así que buscó un trabajo que le permitiera hacerlo.

Lo que encontró fue un trabajo en el ámbito de la pesca y la acuacultura y fue ahí donde se dio cuenta de lo que le estaba ocurriendo en los océanos.

“Empecé a ver que la sobrepesca era un grave problema, que los barcos tenían que ir cada vez más lejos”, dice Gutiérrez Graundis. Era el 2006.  “Y entonces leí un artículo científico que decía que, si seguíamos por el mismo camino de extracción, para el 2048 habría más plásticos que peces en el mar”.

En ese punto, como si su vida hubiera sido un barco, dio un golpe de timón y decidió que quería hacer algo para evitar ese lamentable pronóstico.

El inicio de Azul

“Empecé trabajando en una organización sin fines de lucro en San Diego, ahí aprendí la importancia de la participación civil en la toma de decisiones”.

En el 2008 se abrió en California un proceso de consulta pública para proteger las costas desde la frontera hasta Santa Barbara. En ese consejo había 64 personas y Gutiérrez Graudins era la única que hablaba español.

“Me di cuenta de que en esas sesiones que duraron dos años y medio, no había materiales en español, ni se invitaba a la comunidad a los eventos, y cuando lo hacían era en elegantes clubes de yates en el condado de Orange, donde la gente no se sentía bienvenida”.

Le quedó claro que la comunidad latina no estaba incluida en el proceso de toma de decisiones relacionadas con la protección de los océanos, “a pesar de que todas las encuestas indicaban desde entonces que los latinos tenemos una conexión muy fuerte con el medio ambiente y con el mar”.

Se mudó de San Diego a San Francisco para estar más cerca de Sacramento, que es donde se toman las decisiones políticas en el estado y empezó Azul. “No sabía exactamente lo que estaba haciendo ni el tamaño de la tarea que me estaba echando a cuestas”, dice mientras reflexiona acerca de lo que han sido estos años de intenso trabajo.

La primera gran campaña de Azul fue Deja el plástico, “porque la gente nos expresaba su preocupación por la contaminación por plástico. Lo veían en sus colonias, en el entorno, en las playas. Trece años después estamos enfocados en crear oportunidades para que los latinos puedan ejercer liderazgo en la protección de los océanos”.

El trabajo de difundir información

“Cuando empezamos nadie nos conocía, así que donde había una feria, o un evento, llegaba con mi mesita y mis materiales, hablaba con la gente y recababa información. Teníamos una página de internet básica, y como éramos los únicos que hablábamos español nos empezaron a invitar a escuelas e iglesias, a grupos de zumba, para platicar del medio ambiente y la protección de los océanos”.

Aunque se mantiene la esencia del trabajo, ahora las cosas son distintas.

El interés es claro, dice la fundadora de Azul. “A lo largo de 15 años, nunca he tenido que convencer a un latino de por qué es importante proteger el océano, más bien la labor es indicarles qué hacer y por dónde empezar”.

“Lo que estamos haciendo es crear oportunidades para la comunidad, para que desde su pequeña esquina pueda hacer algo, ya sea haciendo una llamada a su representante, firmando una carta o participando activamente en la toma de decisiones”, dice Gutiérrez Graudins.

Las campañas de Azul

A lo largo de los años, Azul ha desarrollado importantes campañas de protección. Entre ellas destacan:

Deja el plástico: Azul empezó una campaña que culminó con la prohibición estatal de las bolsas de plástico de un solo uso en California. Azul cree que los Latinos deben regresar a sus raíces y usar bolsas reusables para el mercado en lugar de usar bolsas de plástico que se convierten en un problema para el medio ambiente.

Latinos Marinos: es un esfuerzo lanzado en 2015 para involucrar a la comunidad latina en la defensa de nuestras costas y océano. Actualmente Latinos Marinos ha crecido a docenas de personas que visitan la capital de California para hablar con legisladores y empleados sobre asuntos relacionados con la conservación del océano y las comunidades costeras.

Vamos a la playa: Azul trabaja con comunidades, reguladores y líderes para proteger y mejorar el acceso a la playa y lucha para que la justicia ambiental sea considerada adecuadamente en el proceso regulatorio.

¿Qué te preocupa?

En política me preocupa la apatía, que la gente no haga nada. En temas ambientales la contaminación por plástico.

La contaminación por plástico es el problema más expandido que hay, nos impresiona mucho por ejemplo ver a una tortuga con una pajilla en la nariz, pero para cuando el plástico llega al océano, ya ha dejado una estela de daños a su paso. Y lo que está pasando es que, al usarse cada vez menos petróleo por el desarrollo de energías limpias, los productores de petróleo y gas, están dirigiendo su producción a los plásticos, generando graves problemas en los sitios donde se extrae el petróleo y donde se produce el plástico.

Hace dos años, un reporte de la ONU sobre la contaminación del plástico y la justicia ambiental encontró que la contaminación por plástico impacta las 17 metas de desarrollo sustentable.

Es tan grave el problema del plástico que se ha comprobado que en la ciudad donde se encuentra la única planta donde se produce el neopreno que se utiliza para los trajes de buzo, tiene los índices de cáncer más elevados de Estados Unidos.

Y lo peor de todo esto es que la mayor parte del plástico tiene un uso que no va más allá de 10 minutos y después se desecha. Los océanos se han convertido en la alcantarilla del plástico de todo el planeta. Por eso hemos emprendido una gran campaña para promover el uso de bolsas reusables, como las que usaban nuestras abuelas.

¿Eres optimista ante el futuro?

No me queda de otra que ser optimista, si no lo eres, no podrías hacer este trabajo. Pero también soy muy muy terca. Soy optimista porque veo el creciente interés de la comunidad latina por participar, pero sobre todo porque ahora los políticos saben que para poder ganar el voto de los latinos tienen que incorporar la protección del océano y del medio ambiente en sus plataformas electorales.

¿Qué sigue?

El estado de California es el único en la unión americana que cuenta desde 1975 con una legislación de acceso a la costa. Hay estados como Rhode Island o Massachusetts, que incluso cobran para poder disfrutar de la playa. Quisiera impulsar por todo el país una ley como la de California con la que todos puedan tener acceso y disfrutar de la maravilla del mar.

Si desea más información, puede visitar la página de Azul haciendo clic aquí.

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