Cambio de estación: cómo proteger a tu familia de la influenza y otras enfermedades respiratorias

Vacunarse a tiempo, mejorar la ventilación y reconocer las señales de alarma puede ayudar a las familias hispanas en Estados Unidos a cuidar su salud durante el otoño y el invierno.

Entre el trabajo, la escuela y las responsabilidades del hogar, preparar a la familia para los meses fríos puede quedar pendiente. Sin embargo, el cambio de estación es un buen momento para revisar las vacunas y reforzar hábitos que ayudan a prevenir enfermedades respiratorias.

Abrigar a los niños antes de salir es parte del cuidado cotidiano, pero prevenir la influenza requiere otras medidas. La vacunación anual, la higiene y un aire más limpio en los espacios compartidos ayudan a reducir el riesgo de enfermarse y contagiar a los demás.

Vacuna contra la influenza: ¿quién debe recibirla?

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan la vacuna anual contra la influenza para todas las personas de 6 meses de edad en adelante, salvo que exista una contraindicación médica.

La vacunación es especialmente importante para quienes tienen mayor riesgo de complicaciones: adultos de 65 años o más, mujeres embarazadas, niños menores de 5 años y personas con enfermedades como asma, diabetes o padecimientos del corazón. Durante el embarazo se recomienda la vacuna inyectable, no la de aerosol nasal.

Para la mayoría de las personas, septiembre y octubre son buenos meses para vacunarse. Si esas fechas ya pasaron, todavía puede ser útil hacerlo mientras los virus de influenza sigan circulando. El organismo tarda aproximadamente dos semanas en desarrollar protección después de la vacuna.

Algunos niños de entre 6 meses y 8 años necesitan dos dosis, separadas por al menos cuatro semanas, según su historial de vacunación. Consulta con su pediatra cuántas les corresponden.

Los cuidados también empiezan en casa

Cuando varias personas comparten habitaciones, comidas o transporte, conviene incorporar medidas sencillas a la rutina familiar:

  • Mejora la ventilación. Abre puertas o ventanas cuando sea seguro y el clima lo permita, o utiliza un purificador de aire adecuado.
  • Lávate las manos con frecuencia. Si no hay agua y jabón disponibles, utiliza un desinfectante a base de alcohol.
  • Cubre la tos y los estornudos. Usa un pañuelo desechable o la parte interna del codo.
  • Considera una mascarilla bien ajustada. Añade protección, especialmente en espacios concurridos o cuando convives con alguien vulnerable.
  • Evita el contacto cercano con personas enfermas y limpia las superficies que se tocan con frecuencia.

¿Qué hacer si alguien se enferma?

La influenza puede causar fiebre, escalofríos, tos, dolor muscular, dolor de cabeza y cansancio. No todas las personas presentan fiebre, y algunas pueden desarrollar complicaciones.

Si aparecen síntomas respiratorios, la recomendación general es quedarse en casa y alejarse de los demás. Puedes retomar tus actividades cuando, durante al menos 24 horas, se cumplan ambas condiciones: los síntomas mejoran en general y no tienes fiebre sin utilizar medicamentos para bajarla.

Durante los siguientes cinco días, refuerza la ventilación, la higiene y otras precauciones, como usar mascarilla al estar cerca de otras personas. Sentirse mejor no significa que el riesgo de contagiar haya desaparecido por completo.

Si la persona enferma está embarazada, es adulta mayor, es un niño pequeño o tiene una enfermedad crónica, conviene contactar pronto a un profesional de salud. Los antivirales contra la influenza funcionan mejor cuando se inician durante los primeros dos días de síntomas, aunque también pueden ser útiles después en ciertos casos. No esperes a que el cuadro empeore para pedir orientación.

Señales que requieren atención urgente

Busca atención médica inmediata ante dificultad para respirar, dolor persistente en el pecho, confusión o señales de deshidratación. En los niños, también son señales de alarma los labios azulados, la respiración muy rápida o la falta de respuesta habitual.

¿Dónde buscar atención si no tienes seguro médico?

Los centros de salud apoyados por la Administración de Recursos y Servicios de Salud (HRSA) atienden a personas con o sin seguro y ofrecen tarifas ajustadas según su capacidad de pago.

Puedes localizar uno cercano en findahealthcenter.hrsa.gov. Antes de acudir, pregunta si tienen vacunas contra la influenza, cuánto cuestan y si ofrecen atención en español.

Reservar una cita de vacunación y acordar cómo cuidarse si alguien se enferma son pasos concretos para preparar a toda la familia para la temporada.

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