La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futurista. Ya está en nuestros teléfonos, oficinas, escuelas y hogares.
Y para millones de hispanos, herramientas como ChatGPT o Gemini se están convirtiendo rápidamente en parte de la vida cotidiana.
Contrario a la idea de una nueva “brecha digital”, los latinos no estamos rezagados frente a blancos no hispanos o afroamericanos.
Una encuesta de Pew Research Center, realizada este año entre 5,119 adultos, encontró que 49% de los hispanos utiliza chatbots de inteligencia artificial, exactamente la misma proporción que entre los afroamericanos y ligeramente superior al 46% registrado entre los blancos.
Además, 26% de los latinos dice utilizarlos diariamente, frente a 24% de los negros y 20% de los blancos.
¿Para qué los usamos? Un 41% de nosotros la usa principalmente para buscar información. Entre los latinos que trabajan, un 37% utilizamos chatbots para tareas laborales.
Pero hay usos que llaman la atención: 25% consultamos información sobre dieta o ejercicio, 23% buscamos consejos médicos, 24% creamos o modificamos imágenes y videos y 17% utilizamos estos sistemas para informarnos sobre noticias.
Es decir, los hispanos no estamos observando la revolución de la IA desde la barrera. Estamos en el centro del ruedo.
Pero los hispanos también tenemos preocupación sobre hacia dónde nos lleva esta tecnología, aún antes del debate actual sobre si representa un riesgo existencial para la humanidad.
Pew encontró que 36% de los latinos entrevistados cree que la IA tendrá un impacto negativo sobre la sociedad durante los próximos 20 años, mientras apenas 18% anticipa un impacto positivo. Entre los blancos, la visión negativa alcanza 43% y entre los afroamericanos 35%.
Además, una mayoría de hispanos, al igual que los blancos, negros y asiáticos, considera que la inteligencia artificial está avanzando demasiado rápido.
El mayor riesgo para los latinos no necesariamente es usar demasiado la IA, sino utilizarla sin comprender sus límites o sus riesgos.
Un chatbot puede redactar una carta, traducir un documento o explicar un concepto complicado en segundos. Pero también puede equivocarse, inventar información y reproducir prejuicios existentes.
Tres recomendaciones:
1. Verificar antes de confiar. Nunca asumir que una respuesta de IA es automáticamente correcta, especialmente en temas médicos, legales, financieros o informativos.
2. Proteger nuestros datos. Evitar compartir información confidencial, documentos privados, contraseñas o datos personales innecesarios.
3. Usarla como herramienta, no como sustituto del criterio humano. La IA puede ayudarnos a pensar, escribir y aprender, pero la responsabilidad final debe seguir siendo nuestra.