El regreso a clases no solo implica comprar útiles, preparar uniformes y organizar horarios. También es importante ayudar a los niños a recuperar una rutina de sueño saludable antes de que comiencen las clases.
Durante las vacaciones, es común que los niños se acuesten y se levanten más tarde. Sin embargo, pasar de ese horario a levantarse temprano para ir a la escuela de un día para otro puede resultar difícil. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda comenzar a ajustar gradualmente los horarios de sueño una o dos semanas antes del regreso a clases.
¿Por qué es tan importante que los niños duerman bien?
Dormir suficiente no es solamente una cuestión de estar descansado. El sueño es fundamental para la salud, la memoria, la concentración, el aprendizaje y el bienestar emocional de los niños.
La falta de sueño puede dificultar que un niño se concentre en clase y está relacionada con un menor rendimiento académico, además de un mayor riesgo de llegar tarde o faltar a la escuela.
Por eso, recuperar una buena rutina nocturna debería formar parte de la preparación para el nuevo año escolar.
¿Cuántas horas debe dormir un niño?
Las necesidades de sueño cambian según la edad. De acuerdo con las recomendaciones respaldadas por la Academia Americana de Pediatría:
- Niños pequeños: generalmente necesitan entre 10 y 13 horas de sueño en un periodo de 24 horas, incluyendo las siestas.
- Niños en edad escolar: aproximadamente 9 a 12 horas por noche.
- Adolescentes de 13 a 18 años: entre 8 y 10 horas por noche.
No se trata solamente de contar horas. También es importante que el sueño sea regular y de buena calidad.
Empiece a ajustar el horario antes del primer día
Si durante las vacaciones su hijo se ha estado acostando y levantando tarde, no espere hasta la noche anterior al primer día de clases para cambiar el horario.
Una estrategia más sencilla es adelantar poco a poco la hora de acostarse y de levantarse durante los días previos al regreso a clases. De esta manera, el organismo tiene tiempo para adaptarse a la nueva rutina. La AAP recomienda comenzar este ajuste aproximadamente una o dos semanas antes.
También conviene mantener horarios relativamente constantes para dormir y despertar, incluso durante los fines de semana. Cambiar demasiado el horario puede hacer más difícil volver a la rutina escolar.
Cree una rutina tranquila antes de dormir
Los niños pueden beneficiarse de una rutina nocturna sencilla y repetitiva que les indique que llegó el momento de descansar.
Por ejemplo:
- Tomar un baño o ducharse.
- Ponerse la pijama.
- Cepillarse los dientes.
- Leer un libro.
- Apagar las luces y dormir.
La rutina no tiene que ser complicada. Lo importante es que sea constante y permita que el niño disminuya gradualmente su nivel de actividad antes de acostarse.
Limite las pantallas antes de dormir
Los teléfonos, tabletas, videojuegos, computadoras y televisores pueden interferir con la preparación para el sueño.
La AAP recomienda apagar las pantallas al menos una hora antes de acostarse y, de ser posible, mantener televisores, teléfonos, tabletas y computadoras fuera de la habitación durante la noche.
En lugar de utilizar una pantalla como parte de la rutina para dormir, los padres pueden optar por actividades más tranquilas, como leer, conversar o escuchar música relajante.
No olvide la rutina de la mañana
Preparar el sueño también significa preparar el horario del día.
Procure que los niños se levanten a una hora consistente y tengan tiempo suficiente para desayunar, vestirse y prepararse sin prisas. Mantener horarios regulares para las comidas, las actividades y el descanso puede ayudar a que los niños se adapten mejor a la rutina escolar.
Además, la actividad física y pasar tiempo al aire libre durante el día pueden formar parte de una rutina saludable.
¿Cuándo consultar al pediatra?
Algunos problemas ocasionales para dormir son normales. Sin embargo, conviene hablar con el pediatra si el niño tiene dificultades persistentes para conciliar el sueño, se despierta frecuentemente durante la noche, ronca, presenta respiración ruidosa o pesada mientras duerme, o muestra somnolencia excesiva durante el día.
Los problemas de sueño también pueden manifestarse en la escuela mediante dificultad para prestar atención, quedarse dormido en clase o cambios en el comportamiento.
Preparar el sueño también es preparar el regreso a clases
Antes de pensar únicamente en los útiles escolares, uniformes y mochilas, incluya el descanso en la preparación familiar. Un horario de sueño constante, menos pantallas por la noche y una rutina tranquila pueden ayudar a que los niños comiencen el nuevo año escolar con más energía y capacidad para concentrarse y aprender.
Fuentes: Academia Americana de Pediatría, HealthyChildren.org.