La Suprema Corte propinó un revés importante al presidente Donald Trump al rechazar la petición de su gobierno para poner en vigor, a pocas semanas de las elecciones del martes 3 de noviembre, las nuevas reglas del Servicio Postal para el voto por correo.
La Suprema Corte propinó un revés importante al presidente Donald Trump al rechazar la petición de su gobierno para poner en vigor, a pocas semanas de las elecciones del martes 3 de noviembre, las nuevas reglas del Servicio Postal para el voto por correo.
El fallo significa que el sistema seguirá funcionando, en términos generales, bajo las reglas que los estados ya conocen y que se aplican de manera diferenciada en los 50 estados.
El Servicio Postal no podrá exigir para estas elecciones que los estados rediseñen los sobres para las boletas, incorporen nuevos códigos de barras, carguen listas de votantes en un portal federal ni rechacen correspondencia electoral por incumplir esos nuevos requisitos.
Eso importa porque el proceso de votación ya comenzó en varios estados como Carolina del Norte, Alabama, Wisconsin y Pensilvania.
Cambiar las reglas cuando las boletas empiezan a circular no sólo habría creado un problema administrativo. Sino que habría abierto la puerta a que votos legítimos quedarán atrapados por errores técnicos, problemas informáticos o simples retrasos burocráticos.
La Corte dejó en pie la orden de la jueza federal Indira Talwani, quien había bloqueado las normas. Y señaló que el gobierno tiene pocas probabilidades de triunfar en su impugnación.
Aunque el magistrado conservador Brett Kavanaugh consideró posible que el Servicio Postal tenga cierta autoridad legal en esta materia, sostuvo que aplicar las reglas en 2026 sería “arbitrario y caprichoso” porque los funcionarios electorales no tienen tiempo suficiente para implementarlas. Samuel Alito y Clarence Thomas discreparon.
Políticamente, el fallo también frena por ahora un intento de trasladar al Ejecutivo una parte del control sobre un terreno que históricamente corresponde a los estados y al Congreso.
Trump ha insistido en que el voto por correo facilita el fraude, pese a que no existen pruebas de fraude generalizado que justifiquen una transformación de esta magnitud.
Organizaciones defensoras del derecho al voto celebraron que se evitara una alteración de último minuto.
Pero conviene no interpretar la decisión como el final definitivo de la batalla política y legal sobre el voto.
Lo que la Suprema Corte hizo fue rechazar una solicitud de emergencia y mantuvo bloqueadas las reglas para 2026; no cerró para siempre la posibilidad de que el gobierno intente establecer requisitos similares en una futura elección con más tiempo de preparación o por una vía legal diferente. La propia opinión de Kavanaugh deja abierta esa puerta.
La fotografía de hoy, sin embargo, es mucho más clara. Para el 3 de noviembre, el voto por correo seguirá adelante sin la reforma que Trump pretendía imponer. Ahora, corresponde a los votantes hacer su parte.
Es momento de informarse, analizar con cuidado a los candidatos y candidatas y decidir quién representa mejor sus prioridades. Pero también de hacer un plan para votar: verificar el registro, conocer las fechas y escoger con anticipación la opción más conveniente, ya sea mediante el voto temprano, por correo o de manera presencial el 3 de noviembre.
Las reglas están más claras y ahora toca a los ciudadanos hacer escuchar su voz en las urnas.