El polémico «Affair Mode» de la era digital (I)
¿Cuándo el teléfono se convierte en el mejor cómplice del engaño?
Hace algunos años, para ser infiel había que hacer malabares: llamadas desde teléfonos públicos, excusas elaboradas y mucho riesgo de ser descubierto. Hoy basta un smartphone. No porque el teléfono haga infiel a nadie, sino porque ofrece herramientas que facilitan el secreto.
Algunos expertos incluso hablan del «Affair Mode» («modo aventura» o «modo infidelidad»), una expresión que no se refiere a una función específica del celular, sino al conjunto de aplicaciones y recursos que permiten ocultar conversaciones, fotografías, llamadas y hasta la verdadera ubicación de una persona.
Pero aclaremos algo desde el principio: el problema no es la tecnología; es el corazón humano. Un smartphone puede servir para fortalecer un matrimonio… o para destruirlo. Todo depende de quién lo tiene en las manos.
El celular: una puerta abierta a las tentaciones
Nunca antes había sido tan fácil reencontrarse con un antiguo novio, escribirle a un compañero de universidad o iniciar una conversación aparentemente inocente con alguien que despierta interés.
Todo comienza con un simple:
—»¡Qué gusto encontrarte después de tantos años!»
Y termina, meses después, con una relación secreta.
La mayoría de las infidelidades emocionales no empiezan en un hotel. Empiezan en una pantalla.
Aplicaciones diseñadas para ocultar
Existen aplicaciones que permiten:
· Ocultar mensajes detrás de una calculadora.
· Proteger chats con claves secretas.
· Hacer desaparecer automáticamente las conversaciones.
· Enviar fotos que se borran segundos después.
· Esconder fotografías y videos en carpetas invisibles.
· Utilizar un segundo número telefónico para conversaciones privadas.
· Silenciar únicamente las notificaciones de una persona específica.
En otras palabras, hoy resulta mucho más sencillo llevar una doble vida.
El peligro de la privacidad mal entendida
Toda persona necesita un espacio personal. Tener privacidad no significa tener permiso para vivir en secreto.
Existe una enorme diferencia entre intimidad y secretos.
La intimidad fortalece la relación.
Los secretos la destruyen.
Cuando un esposo o una esposa comienza a proteger excesivamente el teléfono, cambia las claves constantemente, nunca lo deja sobre la mesa, lo lleva hasta al baño o pone la pantalla boca abajo cada vez que llega un mensaje, es natural que surjan preguntas.
No significa automáticamente que exista una infidelidad.
Pero sí puede indicar que la confianza está empezando a deteriorarse.
La tecnología no crea infieles
A veces escucho decir:
—»La culpa es de las redes sociales.»
No. Las redes sociales no crean infieles.
Simplemente hacen más fácil que una persona infiel encuentre oportunidades.
Antes de revisar el celular de su pareja, vale la pena hacerse una pregunta más profunda:
¿Estamos construyendo una relación donde la confianza crece… o una donde cada uno siente la necesidad de esconder parte de su vida?
Porque el verdadero problema no es el teléfono.
Es aquello que decidimos hacer con él.
La fidelidad comienza mucho antes del primer beso.
Comienza en las conversaciones que decidimos alimentar… y en aquellas que elegimos terminar a tiempo.
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