Más allá del desenlace por el control del Congreso y del voto de castigo contra Donald Trump, las elecciones del 3 de noviembre de 2026 pasarán a la historia por una razón:
Millones de estadounidenses derribaron barreras políticas que parecían infranqueables y llevaron a representantes de las minorías raciales y étnicas a algunas de las posiciones de mayor poder del país.
En una sola noche, Estados Unidos eligió dos gobernadores de ascendencia mexicana en los estados más poblados de la nación, California y Texas, su primera gobernadora afroamericana y su primera gobernadora indígena.
Cuatro victorias que, juntas, retratan una transformación profunda de la representación política estadounidense.
En California, Xavier Becerra, hijo de inmigrantes mexicanos, se convirtió en el primer latino elegido gobernador del estado.
Una comunidad que durante generaciones enfrentó discriminación y barreras de acceso al poder tendrá ahora a uno de sus representantes al frente de la economía estatal más grande del país
En Texas, Gina Hinojosa hizo historia al convertirse en la primera mujer latina elegida gobernadora, tras derrotar al republicano Greg Abbott y poner fin a más de tres décadas de dominio republicano.
Su victoria adquiere una dimensión especial en un estado donde las políticas migratorias han ocupado el centro del debate político.
Pero quizá la victoria más emblemática ocurrió en Georgia, donde Keisha Lance Bottoms, exalcaldesa de Atlanta, rompió una barrera que había sobrevivido durante los 250 años de historia de Estados Unidos: ninguna mujer afroamericana había sido elegida gobernadora de un estado.
Bottoms no solamente terminó con más de dos décadas de gobiernos republicanos en Georgia. También escribió un capítulo histórico para las mujeres negras, protagonistas de innumerables luchas por los derechos civiles.
Y en Nuevo México, Deb Haaland, integrante del pueblo Laguna, se convirtió en la primera mujer indígena estadounidense elegida gobernadora.
Descendiente de los pueblos originarios que habitaban este territorio mucho antes de la fundación de Estados Unidos, Haaland protagonizó un acontecimiento de especial significado para las comunidades indígenas.
Las cuatro victorias son parte de un cambio en la composición de la clase política de un país cuya diversidad demográfica no siempre se había reflejado en sus instituciones.
Por si fuera poco, Peggy Flanagan se convirtió en la primera mujer indígena elegida al Senado federal, mientras Florida eligió a Byron Donalds como su primer gobernador afroamericano, en este caso republicano.
Y todo fue posible con el poder del voto. Nada más y nada menos.