Tu voto vale más que uno

Hay millones de personas en Estados Unidos que trabajan, pagan impuestos, y contribuyen todos los días a la prosperidad del país.

Pero cuando llegue el 3 de noviembre, muchas de ellas tendrán que quedarse al margen. No porque carezcan de sueños o preocupaciones, sino porque todavía no tienen derecho a votar.

Esa es una de las grandes paradojas de nuestra democracia: millones de personas que ayudan a construir el futuro del país no pueden participar en la elección de quienes tomarán decisiones que afectan directamente sus vidas.

Actualmente hay 5.5 millones de residentes legales de origen hispano.

En muchos de nuestros hogares conviven ciudadanos estadounidenses con residentes permanentes, inmigrantes que esperan naturalizarse y jóvenes que todavía no tienen edad para votar.

Comparten el mismo techo, las mismas preocupaciones económicas y las mismas esperanzas. Sin embargo, solo algunos pueden entrar a una casilla electoral.

Y ahí es donde el voto adquiere una dimensión que va más allá de lo individual. Porque votar no significa únicamente decidir sobre nuestros impuestos, nuestra seguridad, nuestro empleo o el futuro de nuestros hijos.

Significa también reconocer que formamos parte de una comunidad mucho más grande, en la que las decisiones afectan por igual a quienes tienen voz en las urnas y a quienes todavía no pueden ejercer ese derecho.

Pensemos en María que lleva veinte años trabajando duro y pagando impuestos, pero que aún no puede votar.

En Juan, el padre de familia que sale de madrugada a preparar los alimentos que llegan a nuestras mesas.

En Lupita, que sueña con convertirse algún día en ciudadana estadounidense.

O en Don Raúl, el abuelo que contribuyó durante décadas al crecimiento de este país, pero nunca tuvo la oportunidad de votar. Sus historias también forman parte de Estados Unidos

“En muchos sentidos nuestro voto tiene que contar para más que sólo uno, tiene que contar para todas esas familias que conocemos, que son parte de nuestra familia, que son nuestros vecinos, con quienes trabajamos cada día en el trabajo. Tenemos que también apoyarlos a ellos por medio de nuestro voto… Si salimos todos a votar… ganamos”, nos dice el candidato demócrata a gobernador de a California Xavier Becerra.

El próximo 3 de noviembre no se decidirá solamente quién gana o pierde una elección.

Se definirá el rumbo de políticas que tendrán consecuencias sobre familias enteras, desde el costo de la vivienda y el acceso a la salud hasta la educación, la economía y la migración.

Por eso, ejercer el derecho al voto implica mucho más que marcar una boleta. Es una oportunidad de asumir una responsabilidad con el presente y con los que vienen detrás.

Porque detrás de cada ciudadano hay una familia, una comunidad y muchas historias, como las de María, Juan, Lupita y Don Raúl, que merecen ser escuchadas. Tu voto vale más que uno. Porque tu futuro es el de todos.

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