Día de Reyes en Estados Unidos: un puente a las raíces mexicanas 

Familia disfruta de rosa de Reyes Magos y toma chocolate.

«Cuando era niña en Ciudad de México, el Día de Reyes era mágico», dice una mujer que creció en la capital mexicana en los años 60 y 70. «Junto con mi hermana, escribíamos una carta a los Reyes Magos pidiéndoles juguetes, y la noche del 5 de enero poníamos nuestros zapatos afuera con agua y pasto para los camellos». 

Según la tradición, Melchor, Gaspar y Baltasar llegan en la madrugada del 6 de enero para dejar regalos a los niños. Las familias adornan una caja con los obsequios. 

«En la mañana los niños corríamos a ver qué nos habían traído. ¡Era como una segunda Navidad! Luego íbamos a presumir con nuestros amigos los juguetes y compartíamos la rosca de reyes con la familia». 

La rosca de reyes es un pan dulce con forma de dona, decorado con fruta confitada. Lo más importante es que en su interior se esconden uno o más muñecos que representan al niño Jesús. La tradición establece que al que le salga la figurita al cortar la rosca, deberá ser el anfitrión de una fiesta el día de la Candelaria, el 2 de febrero. 

«Recuerdo la emoción cuando nos sentábamos y mi mamá partía la rosca. Todos esperábamos a ver quién se ganaba al niño Jesús. Al afortunado, mis tías le decían: ¡Te tocan los tamales el 2 de febrero! Significaba que debía preparar tamales para toda la familia ese día». 

La tradición llegó a Estados Unidos a través de la extensa comunidad mexicana radicada en este país en forma de tamales, champurrado y rosca de reyes, que se comparten lo mismo en los campos agrícolas que en las oficinas de las grandes ciudades. 

En ciudades con fuerte presencia mexicana, como Los Ángeles, Houston, Chicago o Nueva York, los supermercados latinos empiezan a vender en estas fechas las hojas de maíz y la masa para los tamales, las roscas de reyes, y todos los alimentos que son tradicionales para estas fechas. 

Más allá de su significado religioso por conmemorar a los Reyes Magos, esta festividad representa la unión familiar, la alegría de compartir tamales y pan dulce, y mantener vivas las tradiciones mexicanas a través de las generaciones. 

Para los mexicanos que hoy viven en Estados Unidos, continuar estas tradiciones navideñas tan arraigadas en su cultura es una forma de preservar su identidad y mantener ese sentimiento de comunidad con sus raíces, a pesar de la distancia. 

La cocina típica, los adornos tradicionales, y, sobre todo, las reuniones familiares en torno a las festividades católicas más populares como el Día de Reyes, son un legado intangible que trasciende fronteras y que toda comunidad de inmigrantes busca mantener vivo.  

¡Celebremos juntos esta conexión especial que nos une! 

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