El calor extremo mata. En el condado de Maricopa, Arizona, se confirmaron 608 muertes relacionadas con el calor en 2024, uno de los totales más altos registrados.
Y cuando el costo de protegerse del calor aumenta más rápido que los salarios, el problema deja de ser climático para convertirse en una crisis social.
Tal es la conclusión de un nuevo informe de la National Energy Assistance Directors Association (NEADA) y el Center for Energy Poverty and Climate (CEPC).
El análisis advierte que los hogares enfrentarán en 2026 un aumento promedio de 8.5% en sus gastos de electricidad durante la temporada de verano.
Traducido al bolsillo: el costo promedio de enfriar una vivienda entre junio y septiembre llegará a 778 dólares, el nivel más alto registrado hasta ahora.
La cifra, por sí sola, ya es alarmante. Pero el verdadero problema aparece cuando se analiza el contexto: desde 2020, los costos de enfriamiento residencial han aumentado más de 37%.
Para familias de ingresos bajos o medios, como millones de hogares hispanos, la situación es aún peor: ya sufren una carga energética un 20% mayor que la de los hogares blancos.
El aumento en los precios de la electricidad, una mayor demanda de refrigeración, el acceso limitado al aire acondicionado y la insuficiencia de programas federales y estatales de asistencia están conspirando para profundizar la crisis de asequibilidad
¿Qué se puede hacer?
Aunque se trata de un problema estructural que reclama soluciones a través de políticas públicas, estas son 5 ideas para reducir la factura energética este verano.
- Usa el aire acondicionado de forma inteligente
- Ajusta el termostato entre 24°C y 26°C (75°F–78°F) cuando estés en casa. Cada grado más bajo puede aumentar el consumo eléctrico. Si tienes ventiladores de techo, úsalos junto con el A/C para distribuir mejor el aire frío.
- Bloquea el calor del sol. Mantén cerradas las cortinas, persianas o blackouts durante las horas más calurosas del día, especialmente en ventanas que reciben sol directo.
- Desconecta aparatos que no uses. Muchos dispositivos siguen consumiendo energía aunque estén apagados: cargadores, televisores, microondas, consolas, etc.
- Evita generar calor dentro de casa. En lugar del horno, utiliza microondas, parrillas eléctricas, freidoras de aire o cocina temprano en la mañana/noche. También ayuda lavar ropa y usar secadora fuera de las horas más calientes.
Mejora la eficiencia del hogar. Cambia filtros del aire acondicionado y sella fugas de aire en puertas y ventanas. Un hogar bien aislado permite mantener temperaturas cómodas usando menos energía y pagando menos en la factura.
Las medidas para ahorrar energía pueden ayudar a aliviar la presión inmediata sobre los hogares, pero no sustituyen la necesidad de políticas públicas más sólidas que amplíen la asistencia energética, fortalezcan la infraestructura y protejan a las comunidades más vulnerables.
Porque cuando sobrevivir al calor depende del tamaño de la factura eléctrica, la desigualdad también se convierte en un riesgo de vida o muerte.