Respuestas basadas en investigación de expertos reconocidos para las preguntas más comunes sobre criar a los más chiquitos.
Pocas experiencias son tan agotadoras —emocional y físicamente— como cuidar a un bebé o a un niño pequeño. A veces parece que cada decisión que tomas va a marcar su felicidad para siempre.
Para ayudarte a ver las cosas con más claridad, hablamos con expertos sobre algunos de los dilemas más comunes que enfrentan los padres en esta etapa. La buena noticia: casi nunca hay una sola respuesta correcta, y hay muchas formas de criar bien. Si te sientes con dudas o preocupado, esperamos que estas ideas te den tranquilidad y un camino a seguir. Y recuerda: si necesitas orientación adicional, siempre habla con el pediatra de tu hijo.
Cuando tú y tu pareja no se ponen de acuerdo
P: Mi pareja y yo siempre nos llevamos bien, pero desde que llegó el bebé no nos ponemos de acuerdo en nada. Generalmente cedo para evitar conflictos, pero cada vez me siento más resentido. ¿Cómo manejamos nuestras diferencias?
R:
Es muy común asumir que la llegada de un bebé no va a cambiar la dinámica de pareja, pero la transición de ser una pareja sin hijos a ser padres no es fácil. “Es bastante normal que las cosas no encajen exactamente como uno pensaba”, explica Carolyn Pape Cowan, psicolociga de UC Berkeley que lleva décadas acompañando a parejas que se convierten en padres por primera vez. “Tus propios sentimientos te pueden sorprender, y la intensidad puede ser muy grande.”
El asunto no es realmente sobre cómo cuidar al bebé: es sobre la relación entre ustedes dos. “La pareja es la base de la familia, y la crianza se construye desde ahí”, dice Philip Cowan, profesor emérito de psicología en UC Berkeley. Manejar las diferencias sin que escale el conflicto es fundamental para el bienestar del niño. Los niños se asustan cuando hay tensión entre sus padres.
Lo ideal es hablar antes de que llegue el bebé: compartir expectativas, miedos y lo que cada uno quiere preservar (o cambiar) de cómo los criaron a ustedes. Si esa conversación no ocurrió antes, puedes tenerla ahora. Luego, cuando llegue el momento, evalúen qué está funcionando y ajusten el plan.
Y para los momentos de crisis (el bebé llorando a las 3 a.m. y sin acuerdo), tengan un plan B: dejen que uno de los dos tome la decisión esa noche, sin que eso se vuelva una regla permanente, y retomen la conversación al día siguiente con más calma.
Cuando papá siente que es un extraño para su propio hijo
P: Soy papá de un niño de un año, pero casi nunca lo veo. Salgo temprano y cuando llego ya está dormido. Y cuando sí lo cuido, claramente prefiere a su mamá. ¿Debería esforzarme más?
R:
La experta en desarrollo infantil Natasha Cabrera, de la Universidad de Maryland, dice que escucha este tipo de situación muy seguido entre papás. Muchos quieren estar presentes, pero también sienten la presión de ser el sostén económico de la familia. “Es una fuente real de conflicto y estrés”, explica.
La buena noticia es que muchas familias encuentran formas creativas de adaptarse. Cabrera ha visto, por ejemplo, familias que acuestan al bebé con ropa de día para que el papá pueda tener tiempo con él en la mañana antes de salir. Otros reservan las mañanas del fin de semana como “tiempo de papá”.
En cuanto a que el bebé “prefiera” a mamá: no es un rechazo personal. Los niños se inclinan hacia diferentes figuras en diferentes etapas de su desarrollo. Muchas veces “el turno de papá” llega cuando el niño crece.
“Los papás deben saber que son fundamentales para que sus hijos crezcan siendo personas amables y amorosas. Son tan importantes como las mamás —solo que no lo hemos dicho en voz alta suficientes veces”, dice Cabrera.
Cómo enseñarle a dormir solo sin que se sienta rechazado
P: Mi pareja y yo decidimos que nuestro hijo de 3 años durmiera en su propio cuarto, pero en la práctica no funciona: terminamos dormidos en su cama o él termina en la nuestra. ¿Debo ser más estricto? No quiero que se sienta rechazado.
R:
Algunos estudios han encontrado beneficios en el colecho, así que si terminas durmiendo con tu hijo no es el fin del mundo. Pero si tu meta es que duerma solo, es una buena oportunidad para enseñarle a manejar situaciones difíciles de forma independiente, explica el psicólogo Maurice Elias de la Universidad de Rutgers.
Primero, llega a la raíz del problema: ¿por qué no quiere quedarse en su cama? Eschúchalo con atención y busquen soluciones juntos. Si no tiene sueño, suígierele juegos tranquilos mientras está acostado. Si tiene miedo, házle saber que está seguro: pueden revisar juntos cada rincón del cuarto buscando “monstruos”, o designar un peluche como “guardián” mientras duerme. Una luz de noche también puede ayudar.
Sé claro con las reglas: explícale cuánto tiempo te quedarás con él al acostarlo, y que si te necesita, te llame pero no salga del cuarto. Los niños siempre van a poner a prueba los límites. Con consistencia, en un par de semanas debería poder dormirse solo felizmente.
Cómo enseñarle empatía cuando hay problemas en el parque
P: Mi hija de 3 años siempre termina en conflictos en el parque: no comparte, no quiere jugar a lo que otros proponen, y todos terminan llorando. Otros papás me dicen que los deje resolver solos. ¿Qué hago?
R:
Los niños pequeños tienen cierta capacidad para la empatía desde muy chicos, explica el psicólogo Elias. “Solo que no siempre la expresan.” Mostrar empatía requiere un nivel de conciencia cognitiva que aún están desarrollando.
Para ayudar a tu hija, empieza a ejercitar ese músculo desde ya: aprovecha los momentos cotidianos para señalar cómo se sienten otros. “Empieza a construir su vocabulario emocional”, dice Elias. Por ejemplo: “¿Cómo crees que se siente Billy?” También es clave que modeles ese comportamiento en casa.
Un dato útil: un estudio publicado en Child Development (2014) encontró que cuando los padres elogian a niños tan pequeños como de 3 años diciéndoles que son “buenos ayudantes” (en vez de solo decirles “gracias por ayudar”), se motivan más a mostrar comportamientos amables después. Revisa también esta guía práctica sobre cómo inspirar a los niños a ayudar.
Y sobre los conflictos en el parque: puedes ayudarlos haciéndoles preguntas de resolución de problemas. ¿Qué quieren que pase? ¿Qué intentaron? ¿Funcionó? ¿Qué podrían hacer diferente?
¿Está bien usar el iPad en el restaurante o en el carro?
P: Los restaurantes y los viajes en carro son muy difíciles con mi hija de 2 años. Ya recurrimos al iPad para casi todo. Pero me siento culpable. ¿Debo dejar de hacerlo?
R:
No tienes que sentirte culpable: no hay evidencia de que darle una tablet en un viaje largo o en una cena sea dañino, dice la Dra. Jacqueline Nesi, profesora de psiquiatría en la Universidad de Brown. “El efecto real de los dispositivos depende del niño, el contexto y la situación.”
Lo que sí hay que tener en cuenta es si el tiempo de pantalla está interfiriendo con actividades importantes para su desarrollo. La Academia Americana de Pediatría recomienda un uso “muy limitado” para menores de 2 años; para niños de 2 a 5 años, las recomendaciones son más matizadas.
También conviene evitar usar la pantalla siempre que el niño está molesto, como si fuera la única forma de calmarlo. “No queremos que se convierta en la herramienta automática para manejar sus emociones”, explica Nesi, quien escribe el popular boletín Techno Sapiens, sobre crianza en la era digital.
Pero usarla ocasionalmente en un restaurante o en un viaje largo no les va a hacer daño. “Todo es cuestión de equilibrio”, dice. Antes de cada salida, pregúntate: ¿cuál es el objetivo? Si es un viaje de dos horas para visitar a los abuelos, el iPad puede ser una solución perfectamente válida.
Cómo hablarle a tu hijo de 2 años sobre la muerte
P: Mi suegra está muriendo de cáncer y no le queda mucho tiempo. Siento que debo explicarle esto a mi hija de 2 años, que la adora. ¿Debo hacerlo? ¿Cómo?
R:
Cuando los niños son tan pequeños es difícil saber cuánto comprenden, pero en general es mejor hablar que esconder la realidad. Los niños perciben cuando sus padres están tristes o preocupados. “Los niños reaccionan a las reacciones de sus padres, y a menudo subestimamos cuán sintonizados están con nuestro estado emocional”, explica la Dra. Jessie Borelli, profesora de ciencias psicológicas en UC Irvine.
La mejor forma de preparar a los niños para la muerte es hablar del tema antes de que ocurra, de manera simple y concreta. Por ejemplo: “Pronto no vamos a poder ver a la abuela porque su cuerpo va a dejar de funcionar; su corazón se va a detener y ella va a morir.” Puedes decirle que aún podrán ir a la casa de la abuela, que el abuelo va a estar ahí, pero que la abuela ya no estará.
Para los más pequeños, tener fotos en la pared o algún objeto que puedan tocar ayuda mucho. También puedes apoyarte en recursos como el episodio de Plaza Sésamo dedicado a este tema, o libros como El hilo invisible.
Y recúerdale a tu hija que todo va a estar bien y que siempre habrá alguien cuidándola. “Los niños son resilientes y, a largo plazo, van a estar bien siempre y cuando haya un adulto que los guíe y les dé seguridad”, dice la Dra. Borelli.
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Escrito por Joanne Chen. Am I Doing This Right? Baby and Toddler Edition es original de Greater Good, la revista en línea publicada por el Greater Good Science Center de UC Berkeley.