Comunicación entre padres e hijos

En toda convivencia hay discrepancias, las cuales se podrían resolver y hasta evitar,  si nos esforzamos en establecer una buena comunicación con nuestra pareja y con nuestros hijos. Pero… sabemos que la comunicación en familia no siempre resulta fácil, debido a la falta de tiempo, a las múltiples obligaciones y también debido a las diferentes edades de los hijos y su diferente madurez. 

Te dejamos estas 10 recomendaciones que podrás seguir para mejorar la comunicación en tu familia:

1.   Ten mucha paciencia: lo que no quiere decir que toleres sus malos modos y faltas de respeto. Puedes tener paciencia y a la vez ser capaz de poner límites cuando lo consideres necesario. 

 2.   Escucha: es muy importante comprender y saber lo que tu hijo piensa sobre la vida, los demás y  él mismo. Mantente siempre dispuesto a escucharlo.

3.   Evita conflicto:  expresa lo que piensas sobre su conducta, sobre sus amigos y sobre sus ideas. Haz que te escuche e invítalo a reflexionar.

4.   Muéstrate interesado por su vida sin invadirlo: en ocasiones es difícil, pero ponte en su lugar, a ti tampoco te gusta que tu pareja «te interrogue».

5.   No vuelques tu ansiedad en él:  si tienes  preocupaciones comunícaselo con serenidad. Pon en palabras tus sentimientos y reflexionen juntos.

 6.   Invítalo a comunicar sus emociones: hazle saber  cómo te sientes tú ante una determinada actitud suya, y que te cuente cómo se siente él ante un hecho concreto, preocupación o decisión tuya como padre.

7.   No te desahogues con él: una cosa es transmitirle nuestras emociones y preocupaciones, y otra muy distinta es descargarnos con él. Evita cargar a tu hijo con tus preocupaciones y conflictos personales.

8.   Respeta sus momentos de intimidad: si lo ves preocupado pero no quiere contarte lo que le pasa. No lo agobies, pero hazle saber que puede contar contigo para lo que necesite.

9. Evita minimizar las preocupaciones de tu hijo: los adultos consideramos nuestros problemas más relevantes que los de los jóvenes porque percibimos que son más superficiales y de fácil solución. El hecho de no ofrecer la importancia merecida a los problemas de nuestros hijos o no compartir con ellos sus emociones, genera desconfianza o sentimientos de inferioridad.
10. No utilices respuestas sarcásticas: emplear el humor es beneficioso, pero el sarcasmo puede resultar dañino en una relación entre padres e hijos que ya puede ser tensa de por sí. Hablar con naturalidad, sin mostrar ira y con cariño es una alternativa más acertada.

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