Escribe Cecilia Alegría, La Doctora Amor
www.ladoctoraamor.com
No es soledad, es algo más profundo
Es algo más profundo, más silencioso y, a veces, más difícil de admitir: es el miedo a no ser querida, a no ser suficiente, a no ser importante para alguien. No siempre se nota desde afuera. La relación puede “verse normal”, pero por dentro hay una sensación constante de inseguridad que vive tanto en la mente como en el cuerpo. Porque el miedo al abandono no avisa… pero sí controla.
¿De dónde nace el miedo al abandono?
Este miedo no aparece de la nada. A veces nace en la infancia: separaciones, divorcios conflictivos, negligencia emocional, traiciones tempranas. Otras veces se forma en relaciones adultas donde hubo engaños, promesas rotas o despedidas repetidas. Y muchas veces se hereda sin darnos cuenta, como un eco familiar: “en mi casa el amor era condicional”. No es que estés rota; es que te enseñaron que el amor se gana.
El círculo vicioso del abandono
Cuando ese miedo se activa, se arma un círculo vicioso. Primero llega el pánico: “si me abandona, me muero emocionalmente”. Después, la persona intenta asegurar la relación complaciendo, adaptándose, siendo “perfecta”. Poco a poco se va anulando: deja gustos, opiniones, necesidades, amistades. El desgaste crece. Aparece el resentimiento, pero no se expresa. Se traga. Y al final, la culpa: si algo anda mal, siente que es su responsabilidad. Cuando el miedo manda, la persona se vuelve experta en desaparecerse.
Cuando el amor se vuelve asfixiante
La consecuencia más silenciosa es que la relación se vuelve asfixiante. La pareja siente la presión, la necesidad constante de confirmación, el control disfrazado de amor. El otro se distancia… y eso confirma el miedo inicial. El círculo se refuerza. No es que el miedo al abandono te haga sufrir; es que te vuelve una persona que el amor no puede sostener.
El patrón del “te amo, pero…”
De ahí nace el patrón del “te amo, pero…”. “Te amo, pero dime que no te vas”. “Estoy bien, pero si te alejas me desarmo”. Esa ambivalencia se traduce en conductas que, sin querer, alejan justo aquello que más se quiere cuidar.
Autoestima, identidad y miedo a desaparecer
En el fondo, todo se conecta con la autoestima y la identidad. La creencia es clara, aunque no siempre consciente: “si no soy amada, no valgo”. El miedo al abandono es el miedo a no existir sin el otro.
Para sentirse “segura”, la persona revisa el teléfono, busca confirmación constante, discute por cosas pequeñas, se vuelve hipersensible a silencios o cambios de humor, pide pruebas de amor una y otra vez.
¿Se puede romper el círculo?
¿Se puede romper el círculo? Sí. Primero, reconociéndolo: “esto es miedo al abandono”. Luego, frenando la reacción automática: hacer una pausa, respirar, no escalar. Reforzando la propia identidad: “soy valiosa, aunque no esté en pareja”. Comunicando con honestidad, sin acusar: “cuando te alejas, me siento insegura; necesito seguridad, no control”. Y muchas veces, buscando terapia, porque estos patrones suelen ser profundos.
La seguridad no se consigue controlando al otro; se construye dentro de ti.
Para reflexionar
Y para cerrar, te hago una pregunta sobre la que vale la pena reflexionar: ¿Qué harías hoy si el miedo al abandono no fuera el que decide por ti?
Para consejería individual y de pareja, contacta a La Dra. Amor en este link:
Consultas – La Doctora Amor